A partir de los descubrimientos de Pasteur sobre la relación entre las enfermedades y los microorganismos, la tarea que les quedaba a los científicos era identificar cuál era el agente causal de cada enfermedad. A mediados del siglo XIX todavía no se conocía ni el microorganismo ni el mecanismo de contagio de la temida Peste, que había dejado millones de muertos en Europa y en Asia. Lo mismo ocurría con otras enfermedades devastadoras como la lepra o la tuberculosis. Hoy se sabe que en algún momento de la historia un cambio en el genoma de una bacteria que producía molestias digestivas leves dio lugar a la cepa asesina. Ésta había incorporado un gen de otro microrganismo (las bacterias intercambian fragmentos de su ADN por varios mecanismos que se conocen como parasexualidad) que expresa una proteína cuyo efecto es eliminar la defensa natural que tienen las pulgas hacia las bacterias.
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| Xenopsylla cheopis ( pulga de las ratas) |
Pero ni durante la Peste Negra de la Edad Media ni en la época de la Gran Peste de Londres se conocía la causa ni la vía de transmisión de la enfermedad. Sí se supo desde muy antiguo que era una enfermedad muy contagiosa. Está documentado que, en 1347, los tártaros catapultaron cadáveres infectados de peste por encima de las murallas de ciudades enemigas, en lo que podría ser la primera guerra bacteriológica conocida de la historia. Pero a nadie se le ocurrió cual podría ser el agente infeccioso, ni que las pulgas estuvieran implicadas en la transmisión hasta finales del Siglo XIX. Y fue de una manera azarosa, como se explicará unas líneas más abajo.
La forma de combatir la epidemia, lo que podríamos llamar la “política sanitaria” de cada momento tuvo mucho que ver con las creencias sobre cuál era su causa en cada momento histórico.
Aunque en la antigüedad se optaba por una causa natural pero desconocida, paulatinamente se fue optando por atribuir la enfermedad a la ira de Dios. Como dice el prólogo del Decámeron, la peste “llegó a Florencia enviada sobre los mortales por la justa ira de Dios para nuestra corrección”. Para intentar contrarrestarla se idearon dos tipos de actuaciones: una individual y otra colectiva. Para dar respuesta al primer tipo surgió la Orden de los flagelantes, que recorrían los pueblos castigándose el cuerpo semidesnudo con flagelos terminados en puntas de hierro, con la intención de expiar sus pecados pero con el resultado real de expandir la enfermedad a su paso.
A nivel colectivo se decidió perseguir y exterminar a los judíos, a los que acusaban de envenenar el suministro de agua. En Berna, Friburgo y Estrasburgo se quemaron vivos unos dos mil judíos en hogueras públicas. En otra ciudad alemana ( Maguncia) unos doce mil.
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| https://warhammerfantasy.fandom.com/es/wiki/Manguales_y_Mayales |
A nivel colectivo se decidió perseguir y exterminar a los judíos, a los que acusaban de envenenar el suministro de agua. En Berna, Friburgo y Estrasburgo se quemaron vivos unos dos mil judíos en hogueras públicas. En otra ciudad alemana ( Maguncia) unos doce mil.
Más tarde se creyó que la peste era debida a la influencia de unas determinadas conjunciones planetarias, juntamente con otras influencias telúricas y meteorológicas. Y en parte es comprensible, porque en la Edad Media pensaban que la Peste estaba en el aire, un aire maligno, el miasma, que surgía de las entrañas de la tierra y viajaba atravesándolo y contagiando la enfermedad a quien lo respirara. Ese aire venenoso accedía a la superficie liberado por los terremotos, o se originaba en lugares particularmente pestilentes como los pantanos o las ciénagas. Los terremotos, creían, dependían de las influencias astrológicas. Si la causa estaba en el aire, los remedios tenían que ir en esa dirección: las máscaras con rostro de pájaros que usaban los médicos (las que se ven en los carnavales venecianos), la recomendación de purificar el suelo con vinagre y el aire quemando plantas aromáticas…pero no lo que realmente hubiera sido más efectivo, como cuarentenas o cordones sanitarios. Lo curioso es que hay testimonios de que en algunos casos se realizaban confinamientos, como relata Bocaccio en el Decameron o Daniel Defoe en su libro Diario de la Peste: “Y muchas familias , previendo que se aproximaba aquel desastre, hicieron un acopio de provisiones suficientes para todos, y ellos mismos se encerraron, y de un modo tan efectivo que no volvió a vérseles ni a oírseles hasta que la epidemia hubo cesado por completo, y entonces volvieron a salir a la calle, sanos y salvos"
La teoría miasmática siguió vigente hasta que tras los descubrimientos de Pasteur se pudo sustituir por la teoría del germen, unos cuantos siglos más tarde.
La teoría miasmática siguió vigente hasta que tras los descubrimientos de Pasteur se pudo sustituir por la teoría del germen, unos cuantos siglos más tarde.
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| Alexandre Yersin |
Precisamente en el instituto Pasteur de París trabajaba en 1890 un joven científico llamado Alexandre Yersin. Yersin era un excelente científico −solamente los mejores accedían a esa institución− pero bajo su misma piel se alojaba también un aventurero al que las cuatro paredes de su laboratorio le parecían una jaula. Dejó su trabajo en París y se trasladó a la Indochina francesa (Vietnam y Camboya, en la actualidad). Obtuvo permiso del gobierno colonial para explorar la región. Durante tres años atravesó junglas, remontó ríos y dibujó nuevas líneas sobre el territorio. Al ser reclamado por el gobierno francés para estudiar una epidemia de peste que se derramaba de Manchuria a Hong Kong, mudó su piel de aventurero a científico, cargó con su microscopio y viajó hacia el norte. El 20 de julio de 1894 Alexandre Yersin, tomando muestras de cadáveres con peste, logró identificar bajo su microscopio a un organismo desconocido. Se le ocurrió inocular ese bacilo larguirucho a sus ratones de laboratorio, y ¡Eureka!: éstos desarrollaron la peste bubónica. Por fin se había descubierto quien era el responsable de millones de muertes, cuál era el agente que transmitía la enfermedad. Y no precisamente en un entorno académico y estéril. Sirva esto como un reconocimiento hacia los espíritus indómitos que no encajan en los corsés oficiales y que hacen avanzar el conocimiento por atajos mucho más interesantes. En el libro Peste y Cólera, de Patrick Deville, se narran en forma de novela las peripecias de este científico al que le gustaba explorar tanto la biología como la geografía.
El bacilo ( bacteria de forma alargada) de la peste fue bautizado, en honor a su descubridor, como Yersinia pestis (recordad que estas dos palabras son el género y la especie, y que siempre se escriben la primera en mayúscula, la segunda en minúscula, y en cursiva, o subrayada cuando se escribe a mano).
El bacilo ( bacteria de forma alargada) de la peste fue bautizado, en honor a su descubridor, como Yersinia pestis (recordad que estas dos palabras son el género y la especie, y que siempre se escriben la primera en mayúscula, la segunda en minúscula, y en cursiva, o subrayada cuando se escribe a mano).
Pero Yersin se agotó a lo largo de los siguientes años en el intento de conseguir una vacuna contra la peste, y para cuando regresó a París no había podido resolver una cuestión trascendental: ¿Cómo llegaba el microbio al hombre?
El investigador que lo relevó se llamaba Paul Louis Simond. Llegó en 1897 a Saigón y allí concibió un experimento que llevó a cabo al año siguiente en un hotel de Karachi (una de las ciudades más pobladas de Pakistán). Simond había estudiado las ratas apestadas y había descubierto el bacilo de Yersin en el lugar más improbable: el tubo digestivo de las pulgas que las ratas tenían en su pelaje. Fue un descubrimiento fortuito. Nada le obligaba a Simond a observar el tubo digestivo de la pulga de la rata. Pero lo hizo. Estos gestos gratuitos de curiosidad muchas veces son los que marcan la diferencia entre la rutina y el descubrimiento. Se le abrió un nuevo horizonte. Si demostraba que estas pulgas transmitían la peste a las ratas, habría dado con la piedra filosofal de los contagios de la peste. Y, ni corto ni perezoso, montó un experimento conocido como el experimento de Karachi.
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| Matías Alinovi |
Como se ve en la ilustración (la he tenido que sacar de un libro, porque no he encontrado ninguna en internet) el experimento consistió en colocar en un mismo recipiente una rata infectada por peste y llena de pulgas (que murió a las pocas horas) y otra sana, pero separada en una jaula, de manera que no pudiera haber contacto entre ambas. A los pocos días la segunda rata también murió. Y al realizarle la autopsia pudo ver que la sangre y los órganos de la segunda rata contenía abundantes bacilos de Yersin. Otro momento Eureka en la historia de la ciencia: “Ese día, 2 de junio de 1898 sentí una emoción indescriptible ante el pensamiento de que había descubierto un secreto que había torturado a la humanidad desde que apareció la peste en el mundo”, escribió P.L. Simond.
Una pulga puede saltar doscientas veces su longitud. Era un intermediario ideal para saltar de las ratas a las personas, o de una persona a otra (un estudio actual demuestra que las pulgas de los humanos fueron suficientes para explicar la expansión de la peste). Las pulgas van asociadas a condiciones insalubres, que, como hemos explicado en la entrada anterior, eran propiciadas en la Edad Media como medida profiláctica (taponando así los poros para que no entrasen las miasmas del aire) Si la Historia con mayúsculas fuera una mujer obesa y entrada en años, y pudiera darse golpes en la cabeza por acciones de su pasado que hayan sido totalmente contraproducentes, este sería un buen motivo.
Nos podemos preguntar muchas cosas. Por ejemplo qué ha pasado con la bacteria Yersinia pestis. Por qué no tenemos noticias de epidemias de peste en la actualidad. Resulta que la peste sigue afectando en la actualidad a grupos humanos. Las dos ventajas con las que contamos son: que solo existe una cepa, y su genoma cambia muy lentamente, y que el uso de los antibióticos es eficaz en el tratamiento, de momento (las bacterias multi-resistentes pueden ser un problema muy grave en breve). Otro escenario que podría ser peligroso en un futuro no muy lejano, si seguimos maltratando al planeta como parece que deseen políticos y corporaciones, es que, tal como se explica en este artículo, la fusión de suelos que hasta ahora han estado congelados pueden liberar, como ya ha ocurrido con brotes de ántrax en Rusia, cepas virulentas de viruela y peste bubónica.
Hay que tener siempre en mente que, aunque nosotros estudiemos las cosas en compartimentos estancos, en la naturaleza todo está relacionado. Abrir el foco y trabajar de manera interdisciplinar podría ser una manera de acercarse a vislumbrar el puzle completo.
Hay que tener siempre en mente que, aunque nosotros estudiemos las cosas en compartimentos estancos, en la naturaleza todo está relacionado. Abrir el foco y trabajar de manera interdisciplinar podría ser una manera de acercarse a vislumbrar el puzle completo.





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ResponderEliminarEn comparación a lo que está pasando, la peste mato a muchas más personas que el coronavirus. Una cosa que hizo la peste fue que algunas familias se encerrasen en sus casas con los suministros necesarios y no salieron durante todo la pandemia, como esta pasando actualmente en algunos lugares del mundo. A diferencia de la peste que no sabían de donde procedía, ya que, la gente decía que provenía por el aire, otras por el tiempo, etc. El coronavirus sabemos de donde procede y como nos contagiamos. Una cosa que tienen en común es que para la peste también usaban mascarillas, pero no les protegía de nada, al contrario de nosotros que sí nos protege del virus. Las dos pandemias han sido principalmente por culpa de animales, la peste por las ratas y el COVID-19 por un murciélago.
ResponderEliminarAriadna Cabetas 1batx A
Diferentes epidemias, distintos mecanismos...y una misma forma de intentar solucionar el problema usando la observación y por prueba-error. Los microorganismos són mucho mas antiguos que nosotros, tienen muchas estrategias evolutivas y les interesa lo mismo que a nosotros: sobrevivir y reproducirse. Casi nadie habla de ello pero el hecho de que salten de animales a humanos sí que es culpa de la presión ecológica a la que hemos sometido a la naturaleza.
EliminarEste artículo me ha parecido muy interesante ya que me parece increible que le atribuyeran a Dios por su ira por el cual llegaba la enfermedad a su pueblo o al pais, y que surgiera un grupo de flagelantes que recorrían los pueblos castigandose su propio cuerpo con la intención de expiar sus pecados pero lo que realmente estaban haciendo era expandir la epidemia aunque ellos no lo supieran.
ResponderEliminarGracias a la curiosidad y entrega de Yernin y de Simond, dos grandes científicos ahora sabemos de donde vino la peste. Piensas y dices y si no hubieran tenido tanta curiosidad ahora mismo sabríamos de donde proviene la peste, quien lo habría descubierto, cuando...
Siempre me ha parecido curiosa la manera en la que los científicos suelen descubrir ciertas cosas, como es el caso de el descubrimiento de la penicilina por parte de Alexander Fleming y aquí vuelve a ocurrir, el doctor Simond descubre la vía de transimisión de la peste por pura casualidad.
ResponderEliminarEstos hechos me hacen pensar en la cantidad de enfermedades que seriamos capaces de curar con tan solo tener un golpe de suerte...
Buena reflexión. La cuestión está en tener suerte, y que haya un científico cerca que lo sepa interpretar.
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ResponderEliminarEste artículo me ha hecho darme cuenta del gran salto y evolución que ha tenido la ciencia. De nuevo, vemos el poder que tenía la iglesia en la sociedad de la época y su intención de beneficiarse incluso con un tema tan serio como es una enfermedad. Gracias a la curiosidad de algunos expertos, hoy tenemos respuesta a cantidad de problemas que han surgido a lo largo de la historia y espero que siga así por mucho tiempo, ya que podríamos llegar a descubrir muchas cosas más que nos afectan diariamente.
ResponderEliminarCarla Chaparro 1rA BATX
Nuevamente estamos ante una iglesia que se aprovecha del pánico de una sociedad que solo quiere respuestas para saciar su insatisfacción y curiosidad. De este modo, se atribuyeron las horribles enfermedades que arrasaban los pueblos a 'la ira de Dios' para obtener algún tipo de respuesta y calmar su constante intranquilidad. Pero, gracias a científicos que dieron un paso más allá, respetando los principios religiosos, investigando para salvar al ser humano tanto desde el punto de vista sanitario como de la propia ignorancia del individuo-sociedad.
ResponderEliminarAmira Bennacef-1rA.
Me resulta interesante como en aquella época no se les daba mucha importancia a los científicos y en cambio a la iglesia se le atribuían más poderes. Actualmente, creo que aún no se valoran todo lo que se debería.
ResponderEliminarMe ha interesado mucho el proceso que empezó Yersin (el bacilo Yersinia pestis) y que luego se fue completando por otros científicos como Paul Louis Simond porque hizo el experimento de Karashi que permitió entender el mecanismo de la propagación de la peste.
En conclusión, creo que hace falta valorar a los científicos, y que ellos puedan trabajar en colaboración.
Natàlia Bofill, 1r Batx A
Eso que dices es importante. La ciencia es un trabajo que requiere la colaboración de muchos. Compartir los descubrimientos es una de las características que hace avanzar el conocimiento.
EliminarEste articulo me ha parecido muy interesante. Había escuchado mitos y historias sobre esta histórica enfermedad de la peste pero nunca había escuchado toda la verdad. Me ha parecido muy fascinante el trabajo que hizo el científico Alexandre Yersin y como así descubrió que eran las ratas la portadores del virus y como el investigador Paul Luis Simond descubrió que las pulgas transmitían la peste a las ratas. El articulo me ha hecho ver que le damos muy poco valor a los científicos y realmente son quien nos ayudan en la gran mayoría de las cosas y las investigaciones.
ResponderEliminarAina San Miguel
1A BATX.
Es muy curioso como el hecho de no conocer qué producía la peste, llegó a un extremo donde la gente creía que era la ira de Dios, o culpar y matar a los judíos por ello. Y es que me parece increíble que llegaran a haber “flagelantes” que recorrían las calles haciendo daño a la gente para expiar los pecados y así calmar la ira de Dios, lo que provocó que la enfermedad se propagara más debido a las heridas.
ResponderEliminarEl descubrimiento de Yersin fue un gran paso, ya que por fin se supo qué era la causa de millones y millones de muertes. Pero aún quedaba por conocer como llegaba el microbio a las personas. Y gracias al experimento con ratas de Simond se pudo ver que era mediante las pulgas.
Como esta bacteria sigue existiendo, hay que ser conscientes, tener cuidado y no seguir maltratando el planeta.
Carla Martín García, 1r A Batx.
Me ha parecido muy interesante poder ver la evolución de lo que pensaban en un primer momento que causaba la peste a lo que realmente la causaba. Me parece realmente impresionante que en aquella época la religión estuviera tan presente como para que la gente creyese que la peste venia de “la ira de Dios” e incluso algunas personas se flagelaran para expiar sus pecados por una creencia, algo que no estaba demostrado.
ResponderEliminarEs gracias a descubrimientos como el de Alexandre Yersin (descubrir que las ratas portaban el virus) y el de Paul Luis Simond (descubrir que quienes infectaban a las ratas eran las pulgas) que nos damos cuenta de que a veces la curiosidad, el esfuerzo, la persistencia y la casualidad nos ayudan a mejorar la sociedad y el estilo de vida, porque si nos fijamos bien si Simond no hubiera mirado en el tracto digestivo de la rata tal vez no se hubiese podido averiguar que infectaba a las ratas.
Otro aspecto que también me ha parecido interesante es que los tártaros al lanzar los cuerpos sobre las murallas de ciudades enemigas estaban creando una guerra bacteriológica sin siquiera saberlo.
Laura Caballero Olmedo, 1Batx A
Este es un claro ejemplo de la importancia que tiene la curiosidad humana a nivel científico, una cosa tan tonta y a la cual no se le daría importancia como es el observar las pulgas de la rata, dieron como resultado grandes avances en un tema de gran importancia como lo es la peste. También se demuestra que es necesaria la experimentación para resolver la gran mayoría de problemas. Quiero resaltar también el asco que me ha dado que tiraran los cadáveres infectados a los enemigos.
ResponderEliminarMIREIA MASEGOSA BENITO 1r A
Este articulo es muy interesante. Una vez mas he aprendido algo nuevo, en este caso una parte de la historia de la Peste negra.
ResponderEliminarEstamos delante de un claro ejemplo de la importancia que tiene la ciencia y la utilidad que tiene. Este gran descubrimiento que el virus venia de las ratas y no era un aire maligno fue esencial para el desarrollo de su tratamiento. La curiosidad del científico juega también un papel muy importante en esta historia, pues sin su curiosidad no nos hubiésemos dado cuenta de que el virus lo portaban las ratas.
Víctor Cabello
1A
Este artículo me ha parecido muy curioso ya que en él, se puede ver reflejado la evolución de la ciencia, el cambio de pensamiento de las personas y todo lo que conlleva, creando así una sociedad diferente a la de esos tiempos. La iglesia tenía y sigue teniendo el poder en algunos ámbitos hoy en día; utilizó la enfermedad con el objetivo de conseguir beneficios. Gracias a los descubrimientos de los científicos a lo largo de la historia, como el de Alexandre Yersin que llegó a la conclusión de que las ratas eran portadoras del virus; y para rematar el de Paul Luis Simond, que las pulgas eran las culpables. Gracias al interés, curiosidad e inteligencia de aquellos preciados científicos podemos vivir hoy en día en mejores condiciones.
ResponderEliminarHelena Clua 1ºBach.A
Cuándo leo los artículos del blog, no solo en este, sino en todos los demás, me doy cuenta que mas allá de los tema de actualidad, hay una cantidad de temas como este los cuales son a mi parecer muy interesantes y curioso.
ResponderEliminarMe ha parecido fascinante que el doctor Simond descubriese la vía de transmisión por casualidad, no me esperaba que una hazaña tan importante como esta, se descubriese así, de rebote como aquel quien dice.
Por otro lado, cuando finalizo de leer todos estos artículos y me pongo a pensar el comentario, me doy cuenta de lo rápido que puede llegar a avanzar el ser humano para descubrir curas, explicaciones etc... y eso a título personal , me parece una cosa deslumbrante.
Oriol Camps
1rA
Me alegro que digas eso. Es uno de los objetivos que me propuse al escribirlos.
EliminarEste artículo me ha parecido, de cierto modo, revelador. Revelador por la causa de las cosas malas y el origen que se pensaba que tenían. Pensaban que venía de Dios, de hecho, para ellos todo lo malo era por motivos divinos y no quizá de cuestiones de mala gestión humana. Tiempo después, como menciona el artículo, se decició perseguir a los judíos, porque pensaban que envenenaban el agua, después de conjunciones planterarias... sin duda, hacía falta alguien que aportara LUZ a este asunto, de la peste.Gracias a diferentes descubrimientos como los portadores de este virus, las ratas o como se infectaban dichas ratas, son ejemplos de la buena gestión que hace la gestión cientifica en ocasiones.
ResponderEliminarSi nuestra mentalidad y nuestra forma de ver las cosas fuera similar a como la veian en siglos pasados, seguramente, nadie querría hacer nada malo o pecar contra Dios, para evitar quizás pestes, enfermedades o soportar la ira de Dios. Sin embargo, es claramente contradictorio pensar que Dios traiga cosas malas si se dice de él que su cualidad principal es el amor. Por eso, en diversas ocasiones, hace falta la ayuda de los cientificos para que aporten claridad en estos asuntos, como hicieron Yersin y Simond
RICARDO OCHOA, 1 BATX. A
Centrándome en este artículo, podría decir que el hecho de la casualidad haya sido el medio o vía de transmisión, me parece muy curioso y original cuanto menos. No solemos oir noticias de este aspecto, ni incluso leerlas. Para nosotros, creo yo y hablando por mi, es algo nuevo, o visto muy pocas veces. Y es que a veces, por muy mínimo que sea un acto o esfuerzo, puede valer la pena, como pasa en el artículo; mirar el tubo digestivo de las ratas y dar en el clavo, aunque le falta el desarrollo final: saber si realmente este es el causante del contagio.
ResponderEliminarMe ha llamado la atención, sobretodo y ya dando importancia a la parte final, la frase donde dice: Por qué no tenemos noticias de epidemias de peste en la actualidad? Me ha hecho reflexionar sobre ello y he podido llegar a la conclusión que, como muy bien dice en el texto, todavía podríamos encontrar casos. Pese a que haya esas dos ventajas como se menciona en el texto y remarcando el hecho que exista un antibiotico y que por muy eficaz que sea, no hay razón por la cual no nos centremos en ella.
Pol Solsona, 1r BATX A
Este artículo me ha parecido muy interesante, nos explica cómo ha evolucionado la ciencia y el pensamiento de muchas personas. Hemos podido ver cómo la gente anteriormente le daba más importancia a la iglesia que a los científicos. Las personas que creyeron que el virus era por la ira de Dios, pudieron ver que, finalmente, se descubrió de dónde venía este virus y, gracias a ello pudieron desarrollar una cura.
ResponderEliminarEs fundamental darle importancia a los científicos.
Laia Domínguez 1r batx A
És realment impactant el fet que aquests científics aconseguissin desxifrar grans dubtes que hi havien de la pesta i gràcies a unes proves casuals i aparentment sense sentit van evitar moltes morts, també és sorprenent la evolució que pot arribar a tenir una bacteria adaptant'se i mutant els seus gens i fer-se molt més perilloses.
ResponderEliminarI la cosa que més m'ha sorprés és que el text diu que la pesta encara està afectant a grups d'humans, cosa que desconeixia totalment i m'ha resultat molt impactant descubrir
Marc Medina i Bota 1r Batx. A
A día de hoy tenemos totalmente normalizada esta mentalidad científica de como parar la enfermedad. Que no es nada menos que controlando la propagación de esta enfermedad (confinamiento, higiene...) o invirtiendo en cordones sanitarios (hospitales y personal, búsqueda de la vacuna…).
ResponderEliminarPero en aquella época de plagas sin apenas conocimiento, es normal que hubiera aquella mentalidad y aquellas medidas. Sin embargo, tenemos suerte de haber vivido todos estos descubrimientos científicos que nos han llevado a poder actuar de una forma u otra con total seguridad.
Marcos Moral Luque